Archivo

Editorial Espacio Educativo #8

En este número de Espacio Educativo asumimos el desafío de poner en debate la agenda educativa que creemos casi excluyente en estos momentos históricos: la Inclusión y la Calidad. Desde el 2003 hasta estos días hemos vivido un proceso de transformación profunda en el sistema educativo que en primer lugar fue rediseñado con la sanción de las leyes Nacional de Educación y de Financiamiento Educativo. Donde en el primer caso se quiebra el paradigma neoliberal del sistema educativo y luego se le destina una inversión histórica llegando al más del 6% de PBI. En paralelo se inició un plan inédito de construcción de escuelas y universidades. Se instrumentó la Paritaria Federal Docente y se inició el plan de formación docente “Nuestra Escuela”, ambas banderas históricas de los Sindicatos de la educación. Al mismo tiempo, se crearon los programas “Conectar Igualdad”, “Progresar”. Hasta aquí, algunos de los principales hitos que transformaron el sistema educativo de manera estructural. Se dieron pasos gigantescos, por lo que estamos convencidos que hay que seguir profundizando estas políticas y en este esquema la inclusión y la calidad educativa están en el centro de la escena.

Desde SADOP Seccional Ciudad de Buenos Aires militamos por una educación popular promotora de la Justicia Social. Una educación para el pueblo pero definida también por el pueblo, dejando de lado el esquema decimonónico de educación para el pueblo reproductora de una pedagogía colonial dirigida por los sectores oligárquicos. La educación es popular porque queremos a todos en las escuelas, pero pensamos al pueblo como sujeto activo que a través de sus organizaciones libres participa de las políticas educativas. Y es desde este lugar, que vamos a empezar a construir una educación para la liberación sobre los escombros de un sistema reproductor y opresor.

En este sentido, también queremos sumarnos al debate sobre el rol del docente como un trabajador promotor de la inclusión educativa que es el pilar fundamental de la inclusión social pensada como etapa inicial de la justicia social.

No podemos pensar la calidad educativa si no están todos los niños y jóvenes dentro de la escuela. La inclusión es indefectiblemente un salto cualitativo superador. La calidad educativa exige de manera excluyente que todos estén adentro de la escuela y que los docentes tengan las mejores condiciones laborales para llevar adelante su tarea cotidiana.

Ahora bien, una vez conseguido este objetivo, tenemos que reflexionar sobre la calidad propiamente dicha. Y en esto es importante reconocer que los estándares de calidad educativa internacionales son construcciones que responden a lógicas mercantilistas basadas en la competencia, la estigmatización  y una idea de excelencia determinada por la inserción en el mercado laboral que casi nunca responde a las necesidades de los países periféricos. El ejemplo más claro de esta lógica lo representan las pruebas PISA que están elaboradas por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) y que al menos, sus estándares responden al mantenimiento del status quo de la desigualdad neoliberal.

Sobre estas cuestiones, en nuestra jurisdicción, la Ciudad de Buenos Aires, el año pasado tuvimos que llevar adelante una lucha junto a los otros sindicatos de la educación, para evitar la aprobación del Instituto para la Evaluación de la Calidad Educativa propuesto por el Gobierno de la Ciudad, proponiendo una participación de toda la comunidad a la hora de evaluar el sistema educativo, que tenga una mirada integral en contra de la lógica punitiva y mercantilista, como estaba diseñado.

Este tipo de miradas sobre la calidad educativa, no están pensadas ni inscriptas en lo que realmente deberían ser los objetivos del fenómeno educativo y su esencia liberadora.

Desde nuestra organización sindical creemos que la Calidad Educativa  debe partir de una estructuración propia, autocentrada y soberana del conocimiento y los valores en función de un Proyecto de país, que sólo lo puede ser pensado enmarcado en la construcción de una Patria Grande y Justa.