“La inclusión social es el eje organizador de todas las actividades de la SEDRONAR”

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¿Cuáles son los principales ejes de la política de prevención de las adicciones que trabajan desde que asumió esta nueva gestión en la SEDRONAR?

Ésta es una gestión que se está iniciando y desde ese lugar tratamos de llevar adelante esta nueva política, que tiene que ver con la decisión de la Presidenta de separar lo que es la persecución al narcotráfico y mandarlo a Seguridad; y centrar las acciones de SEDRONAR en la prevención, la capacitación y la asistencia de las adicciones. Desde esa perspectiva es que el Secretario plantea a la inclusión social como el eje organizador de todas las actividades de la SEDRONAR.

¿Cómo está formada la Dirección de Prevención?

La Dirección de Prevención, que me toca llevar adelante, tiene cuatro patas fuertes en donde se desarrollan todas las acciones que tenemos: una que tiene que ver con el ámbito educativo; la segunda, con el fortalecimiento y acompañamiento del trabajo municipal; la tercera, vinculada con los dispositivos territoriales, las redes comunitarias, donde se circunscriben los centros preventivos locales de adicciones –CEPLA-; y por último, la gestión cultural, a partir de dispositivos que tienen que ver con la cultura, el arte, lo lúdico, lo recreativo, como una pata más de la prevención, pero que es transversal a todas las áreas.

Hablamos ya no tanto de “adicto” como alguien que tiene que ser abordado por paradigmas de seguridad, ni tampoco consideramos que el adicto sea un enfermo mental. Por lo tanto, tampoco es competencia exclusiva de salud mental.

En este sentido, el Secretario plantea que éste es un problema de salud social y como tal, la respuesta tiene que ser social e integral y es por eso que la inclusión es el eje vertebral. No hablamos ya de “adicto” como enfermo, sino como sujeto de derecho.

Desde ese punto de vista es que entendemos la importancia de poder volver a instalar la categoría de proyecto de vida como el articulador de esa visión de futuro que quizás, sobre todo en los sectores más vulnerables, que es donde nosotros estamos haciendo hincapié, se fue perdiendo.

Desde la prevención, ese sujeto tiene derecho a acceder a todo lo necesario para poder salir adelante y poder formar el proyecto de vida. Para aquellos que ya están comprometidos con adicciones, hablamos además, del derecho a recuperar o volver a encontrar el camino de un estilo de vida sano y saludable. Así, nos paramos desde el posicionamiento de los derechos humanos claramente.

 ¿Podés contarnos cómo funcionan los CEPLAs y las casas educativas terapéuticas?

Los dos dispositivos son muy similares. Uno tiene que ver con la prevención y el otro con el tratamiento. En los dos casos adolescentes y jóvenes sobre todo, encuentran un espacio de recibimiento, de acogida, un lugar, en principio, de referencia. La idea es que sea luego un espacio de pertenencia. Buscamos que esos lugares sean una casa para los pibes. Por eso tienen que estar bien recibidos, tiene que haber comida, un ambiente cálido, por eso el personal tiene que ser extremadamente amable; es decir, debe ser un ambiente “familiar”.

Además, se busca que sea una escuela porque es necesario que haya un apoyo escolar en los CEPLAs, que en las casas terapéuticas haya una unidad educativa que les permita prestar conocimientos a esos pibes que están en un proceso de tratamiento ambulatorio y que no tienen la posibilidad de insertarse en una escuela, ya que su nivel de adicción no les permite estar en un ritmo escolar. De esta manera, en el momento en que puedan reinsertarse en el sistema formal, que es la idea, lo puedan hacer; pero no desde donde habían dejado antes de comenzar su proceso de tratamiento.

Tiene que ser un espacio en donde esos jóvenes encuentren actividades recreativas, deportivas y culturales. Todo lo que tenga que ver con el esparcimiento, con el tiempo libre, fundamental para el adolescente y para el joven, es el eje.

Los bosquejos de los CEPLAs y en algunos casos de los CET también, muestran que tienen un gran patio en el medio y todo lo demás que lo rodea. Porque el centro de la vida del joven tiene que estar en el patio y desde ahí es que nosotros decimos que el mejor psicólogo va a ser aquel que pueda sentarse al borde de la cancha de fútbol a trabajar con un pibe; que el mejor trabajador social será aquel que acompañe a un pibe hasta la casa y de esa manera conozca a la familia; y que el mejor profesor de educación física va a ser aquel al que no se le “caigan los anillos” por tener que servir un mate cocido.

Para nosotros, la mejor manera de encarar la prevención de adicciones es generando espacios que sean sanos y saludables, que le puedan dar herramientas. Y en los dos casos se da todo lo que tiene que ver con el acompañamiento propio de los profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y demás), desde esta perspectiva.

La otra pata que se suma tiene que ver con la diplomatura en operador socioterapéutico, que ya empezó y está funcionando. Lo que busca es, precisamente, formar en esta lógica a aquellas personas que estarán trabajando en los CEPLAs, los CETs y todas las demás personas que quieran formarse en esta línea.

¿Cómo se decide territorialmente en qué lugares van a estar situadas las casas terapéuticas? ¿Cómo es la proyección a futuro?

Son varios los factores. Primero, por supuesto, está el factor de necesidad, que involucra la cuestión de las adicciones y también de la vulnerabilidad social. Las casas terapéuticas tienen que tener privilegio donde están las mayores problemáticas de adicciones.

La segunda cuestión es el aspecto político, no en el sentido partidario sino en el de proyecto. En un municipio que no acuerda con el proyecto de inclusión, de tratar a los jóvenes como sujetos de derecho, es difícil poder acordar la instalación de un centro de prevención. Porque es una cogestión entre la SEDRONAR y el gobierno municipal, lo cual implica no solamente que el gobierno municipal ceda un terreno para una construcción; sino que hay toda una cuestión de recursos humanos que implica una erogación. Entonces, el municipio tiene que tener voluntad política de invertir en esto.

Está previsto que hacia mitad del año que viene estén en funcionamiento 150 CEPLAs y 60 casas terapéuticas.

¿Cómo recepciona esta política el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

Estamos de a poco intentando trabajar algunos espacios con el Gobierno de la Ciudad. Hay dos lugares en donde se va a empezar con estos centros de prevención. En un caso es un mix entre prevención y tratamiento.

Uno es en el Barrio Mitre, en Saavedra. Ahí el dispositivo se lleva adelante con la organización “Las madres de lucha contra el paco”. El otro es en la Villa 31. Ahí se va a desarrollar en un territorio que era de ferrocarriles.

Tal vez con algunos gobiernos cuesta un poco más, porque tiene que ver con las miradas para abordar la temática. Hay mucha gente muy valiosa que está trabajando, pero en algunos lugares es más ágil y en otros lleva un poco más de tiempo.

En relación a la ley de salud mental, que trata la enfermedad desde otra perspectiva, ¿Hay algún abordaje multidisciplinario entre el Ministerio de Salud y sus diferentes programas y la SEDRONAR?

Sí, en primer lugar, hay que entender la ley de salud mental en su contexto. Aparece en un momento en el cual la SEDRONAR era otra, que no es la actual, con lo cual era una ley que a los fines de ese momento servía y era necesaria; porque la legislación que regía hasta antes de esa ley era otra, que no tomaba a la persona, al adicto, como un sujeto de derecho. La Ley de Salud Mental empieza a dar unos primeros pasos en este sentido.

Hoy la SEDRONAR es otra: Esto se ve claramente en programas de recuperar inclusión, donde se pone a esta Secretaría como el articulador de los demás ministerios, entre los cuales está el Ministerio de Salud; nuestros dispositivos territoriales de atención cuentan con personal que proviene de ahí. Tenemos varias acciones en conjunto, intentamos complementar las acciones en el tiempo, de la misma manera con Agricultura, con Trabajo, con Desarrollo Social.

Con el Ministerio de Educación de la Nación, que tiene un programa que aborda la problemática, surgido por una ley, también nos complementamos.

Los productos concretos que más se conocen son “Hablemos del tema” y “El consumo cuidado”, que se lanzó hace poco.

La idea es, en materia de adicciones, que la SEDRONAR se siga consolidando como el organismo que articula las acciones en función del bienestar de la población.

¿Cuál es la relación entre adicciones y exclusión social?

Nosotros tenemos muy claro que todo el trabajo en prevención de adicciones no comienza el 4 de diciembre de 2013, con la asunción de Juan Carlos Molina; sino que empieza con la presidencia de Néstor Kirchner, cuando todas las políticas públicas empiezan a hacer una recuperación de ese tejido social que estaba completamente deshecho, después de la crisis de 2001.

No podemos pensar una prevención de adicciones si la familia no tiene trabajo, si el barrio está desmembrado, si las instituciones están quebradas y no tienen validez para la población.

Existe todo un entramado y un piso fundamental que este gobierno logró y nosotros hoy podemos estar hablando de prevención de adicciones desde este lugar, porque tenemos 10 años atrás; sino tendríamos que encararlo de otra manera completamente distinta.

Es importante el concepto de recuperar un proyecto de vida, cambia completamente el paradigma de la estigmatización sobre esta cuestión. En este sentido, la familia y la escuela deberían cumplir un rol central: ¿Cómo piensan esa escuela? ¿Qué políticas tienen en función de eso?

Nuestro ideal es que la escuela sea un ambiente preventivo. Tenemos varias líneas de acción en la escuela, que abarcan nivel inicial, primario, secundario, terciario, universitario y también toda la parte no formal; pero en el fondo de todo eso lo que buscamos es poner en cuestión las dinámicas institucionales.

Tenemos, por ejemplo, en el nivel medio un programa de preventores escolares, en el que buscamos que los propios alumnos de los últimos años a los que les interesa la temática, se sientan convocados a hacer algo por los demás.

La idea es poder formarlos integralmente como agentes de prevención: Queremos superar la barrera de una charla, del taller y del cine debate, que son estrategias importantes y que hay que seguir usando porque están a la mano del docente; pero es necesario poner a los pibes en acción y este programa lo que busca es que, con el acompañamiento de algún o algunos docentes de la escuela, puedan llevar adelante un proyecto preventivo escolar.

En definitiva, lo que buscamos es ir de a poco transformando a las escuelas en preventoras. Es decir, en una escuela que tenga en claro que debe ser contenedora; que tenga claro que la calidad educativa no pasa por la excelencia, sino porque se puedan diferenciar los puntos de partida, para poder igualar en los puntos de llegada.

Entendemos que la prevención pasa no por decirles qué es lo que les hace mal de las sustancias, sino en poder cuestionar a esos pibes el tratamiento, el uso y cómo se relaciona esa sustancia; poder generar espacios en donde esos mismos chicos puedan compartir con otros de realidades similares, pero no de su misma escuela, que ya se conocen.

Estos entramados son los que de alguna manera nosotros de a poco vamos queriendo instalar. Es un proceso arduo.

En ese esquema de escuela preventora ¿Cómo imaginás el rol del docente, que se supone protagonista de este proceso? En función de eso, ¿qué políticas de capacitación se implementan?

Nosotros entendemos que el rol del docente es clave. Es quien tiene que facilitar estos procesos dentro de la escuela. Muchas veces nos encontramos con que las mayores resistencias están puestas en la cabeza del docente. Entendemos que su compromiso como actor institucional, como adulto, es importante. El buen trato, la amabilidad, ganarse la confianza de un alumno para transmitir cosas… aunque uno después no pueda resolverlo, puede vehiculizarlo a alguien que intervenga de otra manera.

Me parece que éste es uno de los grandes desafíos que nosotros tenemos como estado, más allá de la SEDRONAR, de poder ir de a poco modificando estas cuestiones.

Por eso también para nosotros son importantes los terciarios, meternos en los profesorados, en aquellos que se están formando para ser docentes, para que, por lo menos en algún momento, alguien les diga algo de todo esto; porque la realidad es que después el tema estalla en el aula.

¿Cómo se aborda el consumo de una droga social como el alcohol? ¿Sentís que se evita hablar del tema en los medios, en detrimento de otras sustancias?

La mayor parte de las intervenciones del Secretario en los medios y comunicados, que hace referencia al tema sustancias, habla del alcohol.

Nosotros salimos en el verano, cuando recién asumimos, con el tema del paco. Porque cuando uno ve a los que consumen paco es terrible lo que hace. Entonces era imprescindible salir con algo que apunte a este tema, que era fundamental ponerlo sobre la mesa, porque no se estaba hablando.

Cuando uno mira las estadísticas a nivel nacional ve que supera el 80% el tema del alcohol. De hecho para la SEDRONAR, la principal preocupación es el alcohol, los medicamentos y la mezcla de ambos.

¿Entonces, cómo se combate el consumo de alcohol en adolescentes?

Se combate, primero, generando conciencia, es desde ese punto que nos estamos moviendo mucho. Lo segundo es poder trabajar fuertemente en el mensaje de cuidarse, en el sentido de cuidar la vida.

No estamos de acuerdo como Secretaría con que el “sabor del encuentro” sea el alcohol. El Secretario ha dicho en más de una oportunidad que no es verdad que el que toma alcohol tiene las mejores mujeres.

Por eso es importante también, como recientemente se conoció, el tema de la regulación de la publicidad, tanto del alcohol como de medicamentos. Es inviable que se siga permitiendo que se diga que para todo problema que tenemos, existe una pastillita que nos lo resuelve. Desde ese punto es que venimos trabajando en la generación de conciencia y con el aspecto legal, para poder presentar proyectos en el Congreso que aborden esta problemática, que tiene que ver con la publicidad y el todo vale.

Y también salimos a decir que no estamos de acuerdo con eso de “toman todos menos yo, porque manejo”, porque eso es liberar completamente el consumo y asumir que está bien que tomen todos menos uno, así no tenemos problemas al manejar; de la misma manera que no estamos de acuerdo con el anterior, que decía “tomate lo que quieras y después tomate un taxi”.

Nosotros vamos por otro carril: “¿Querés tomar? ¿Te gusta? Bueno, tenés que conocer y saber, tenés que ponerte el límite, hasta dónde sí, a partir de dónde ya no, vos tenés que ser el dueño de tus movimientos y no que tus movimientos sean reflejo de lo que te sale por haber abusado de una sustancia”. Eso es cuidar y cuidarse.

¿Qué proyectos tiene la Secretaría, siempre en el plano de la prevención, del tratamiento y también en cuanto a la reinserción de los chicos en el sistema educativo?

El abanico de trabajo que nosotros tenemos de acá a por lo menos un año, es muy grande. Concretamente en lo que refiere al ámbito educativo, vamos a estar saliendo con una propuesta de trabajo para el nivel inicial, que va a incluir un CD con canciones, cuentos y demás, relacionado con los contenidos curriculares del nivel; también saldremos con unas obras de títeres y con material para los docentes, que pueden ser previos y posteriores a estas obras.

En Primaria, tenemos un material nuevo de capacitación para los docentes, para trabajar dentro de las aulas, aunque no extenso. Serán unos 8 ó 10 encuentros; a lo largo de todo un año, es algo totalmente factible para hacer en cada uno de los grados.

En algunas jurisdicciones ya estamos trabajando con jornadas de capacitación docente, que empiezan y terminan; seguimos con preventores escolares en varias provincias; estamos con jornadas de prevención e intercolegiales (en el sentido cooperativo y participativo); empezamos a acordar con muchos terciarios de todo el país, para comenzar con jornadas o seminarios obligatorios para algunos de los años de esa formación docente, tecnicaturas sociales o tecnicaturas en enfermería.

También venimos trabajando desde la Dirección de Capacitación el programa de formador de formadores, que implica formar a agentes territoriales para que a su vez repliquen y lleven esa formación a esos lugares donde es muy difícil llegar en el uno a uno y sí para aquellos que patean el barrio todos los días.

Además estamos trabajando con sindicatos, con la CGT y con fuerzas de seguridad.

En lo que tiene que ver con la prevención, la Dirección de Abordaje Territorial está empezando a implementar los puntos de encuentro comunitario, que son esos espacios en torno de los cuales, se pueden articular las acciones de muchos actores locales en diferentes lugares, en donde por una circunstancia u otra la presencia concreta del estado todavía no llegó y esas organizaciones que vienen trabajando ahora tienen el apoyo técnico de la SEDRONAR, para poder organizar ese trabajo en referencia al consumo problemático.

En materia de asistencia tenemos el CEDECOR, que es el Centro de Orientación y Derivación y próximamente también de atención de los consumos problemáticos.

Tenemos convenios con más de 84 instituciones y comunidades terapéuticas, para la derivación de los casos que se requieran.

Estamos empezando ya en 6 provincias a descentralizar este CEDECOR, que solamente está acá y al que se puede acceder por la línea 141, para tener en algunos lugares del interior un espacio físico concreto y así descentralizar.

Nosotros estamos convencidos de este camino, el camino de la inclusión es lo que tiene que hacerse en esta materia.

¿Cómo pensás a SADOP aportando a esta política de inclusión?

Para nosotros sería ideal que el delegado sindical de cada escuela se convierta en un “sedronero” (como lo llamamos nosotros a veces), en alguien que pueda llevar la palabra de la SEDRONAR a cada una de esas escuelas y que pueda replicar con sus colegas todo esto, que tiene que ver con el abordaje integral de las adicciones.

Es importante que se conozca que las personas cuentan con una línea gratuita de atención las 24 horas, los 365 días del año, para hacer consultas de distinta índole.

Más allá de la publicidad y de lo mediático, sería ideal tener a un referente con estas herramientas, que son pocas, que pueda ser un articulador, un facilitador de toda esta información y en algunos casos, donde sea necesario, ser un puente de la escuela con la SEDRONAR. No hay dudas que el rol del delegado en este aspecto es central y más integral. Porque hay un compromiso real que trasciende su tarea. Entonces, ese plus para mí hay que explotarlo al máximo sin lugar a dudas.

En los últimos días el debate público de las adicciones, que hoy gira en torno a los conceptos de la despenalización, criminalización, legalización, ha estado en el eje de los medios de comunicación. ¿Cuál es la posición de la SEDRONAR?

La posición es la que transmitió el Secretario en esa entrevista radial que disparó todas estas tergiversaciones y descontextualizaciones. Estamos completamente metidos en la necesidad de no criminalizar al que consume.

Es imprescindible poder generar los dispositivos legales que sean necesarios, y en esto será el Congreso de la Nación quien tome cartas en el asunto, porque el que consume no tiene que ir preso y no solamente por todas las cuestiones presupuestarias que se dan en todo el proceso. Un proceso penal iniciado por consumo, por tener un porro, implica en un mes 7 mil pesos, que se podrían usar para pagar una beca de alguien que necesita internarse en una unidad terapéutica.

Ese tipo de cuestiones es lo que nosotros estamos peleando, por no criminalizar al que consume. No hablamos de legalizar, ni de despenalizar. En ningún momento se puede llegar a desprender de esa entrevista ni siquiera la idea de legalizar o despenalizar.

No estamos hablando solamente de si te encuentran con un porro, o con una pastilla de éxtasis, no circunscribir todo a la marihuana, sino hablar de todas las drogas en cuanto al consumo personal, a la tenencia, que no tiene que ser llevado adelante un proceso penal, sino más bien un proceso de reeducación, de concientización, un acompañamiento. Esa es la línea de la Secretaría.

¿Se está pensando la legalización? ¿Crees que es una vía posible?

Me parece que es un debate interesante para abordar. Hoy nosotros no estamos pensando en eso, no es un tema de agenda próxima y si el Secretario en su interior lo está analizando, será una cuestión de él.

Por último, ¿Cuál es la postura del SEDRONAR frente a la contraposición con los curas a los que se les dice “villeros” y los 11 puntos de esa famosa carta?

Nosotros trabajamos con los curas villeros. Hace un tiempo, en Casa de Gobierno la Secretaría firmó un convenio con 24 instituciones que están siendo llevadas adelante por sacerdotes católicos, un convenio marco con Caritas Argentina. Todo este tema me parece que es más una cuestión de discrepancia en algunos puntos.

Contacto de la SEDRONAR: Línea 141: Gratuita las 24 hs, los 365 días.

http://www.sedronar.gob.ar/