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¿EXTRA QUÉ?

El concepto “extraprogramático” con el que –casi despectivamente- los propietarios de escuelas privadas se refieren a los docentes cuyos cargos no son reconocidos por el Estado, es –en si mismo- una contradicción.

“Extra” se refiere en su etimología a “fuera”. En este caso “fuera de programa”.  Entonces un docente “extraprogramático” sería al que está fuera del programa educativo de la escuela o instituto privado.

Nada mas lejos de la realidad:

Cuando una familia elije una escuela para la formación de sus hijos, muchos son los criterios que se ponen en discusión. Por citar solo algunos: la orientación “ideológica”, la calidad educativa –supuesta o verificable-, la cosmovisión, el valor de la cuota, la cercanía o una mezcla de todos o algunos de ellos.

Y entre ellos, la llamada “oferta educativa” ocupa un lugar importante: ¿qué orientación ofrece esta o aquella escuela? ¿cuál es el “plus” que esta escuela pone en consideración? ¿qué otros servicios educativos ofrecen para ser elegidos por las familias?

Bueno, sencillo. ESOS servicios educativos, que son parte fundamental de la oferta que diferencia a una escuela de otra, son los que –despectivamente- son cubiertos por docentes llamados EXTRAPROGRAMÁTICOS.

He aquí la contradicción: lo que hace distinta a una escuela es lo que los propietarios consideran fuera de ella. Y a los docentes que, con su trabajo, aportan a que esa escuela sea elegida entre otras, se los considera FUERA.

No he de detenerme en este momento en las utilidades marginales que obtiene la escuela por esos servicios adicionales y las vergonzozas monedas que le paga a los docentes que generan esa incalculable ganancia adicional (será eso motivo de otra nota).

Pero no sólo hay que quedarse ahí.

En centenares de establecimientos educativos –especialmente aquellos que atienden a los niños y niñas de la primera edad o los que se desempeñan con niños y niñas con necesidades especiales- aunque parezca un chiste de mal gusto, TODOS los docentes son considerados extraprogramáticos. O sea, están todos fuera, volviendo a la etimología.

Y como si esto fuera poco, hay muchos –demasiados- docentes cuyo salario se compone de dos maneras: en el horario “curricular” cobran como docentes. En la extensión horaria –que hace que muchos padres elijan esa escuela y PAGUEN MAS por ese servicio- cobran como “extraprogramáticos”. Es como si un médico cobrara de 8 a 12 como médico y si se queda a trabajar de médico hasta las 14, esas dos horas las cobrara como enfermero (dicho sea esto con todo respeto a la noble e imprescindible profesión de enfermero)

Y esta desconsideración semántica tiene consecuencias concretas, no vaya usted a creer que se trata solo de nominación:

.  Monedas mas, monedas menos, se le paga la mitad que a su compañero “programático”

.  Posee un régimen de licencias que haría poner colorado a un patrón de estancia de la primer mitad del siglo pasado.

.  No cobra, como su compañero docente “programático” su incentivo docente.

.  Posee un régimen vacacional igualito al de cualquier empleado de comercio.

 

15000 docentes en la Ciudad de Buenos Aires, más de 45000 en toda la Argentina, son considerados afuera. Y así les pagan, y así los tratan.

Por eso el SADOP de la Ciudad de Buenos Aires está empeñado en una campaña de información y concientización a la Comunidad.

Para que tengamos en claro que no hay docente más programático que el llamado extraprogramático.

Para que tengamos en claro que cuando una familia paga una cuota, la utilidad económica de esa escuela está basada en la discriminación y pauperización del trabajo de miles de educadores que estudiaron, se prepararon, deja la camiseta en la cancha de la educación todos los días y que son, por imperio de un lenguaje dominador, considerados afuera.

Para que cambiemos esta realidad de injusticia

 

 

Claudio Corriés

Secretario de Acción Social

SADOP –CABA

claudiocorries@sadop.edu.ar