Día de la Diversidad Cultural Americana

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El Día de la Raza fue establecido en el año 1916  por decreto del presidente  Hipólito Yrigoyen. Fue creado inicialmente y de acuerdo a los contextos históricos de la época para conmemorar  una nueva identidad cultural, producto del encuentro y fusión entre los pueblos indígenas de América y los colonizadores españoles, además de la valorización del patrimonio cultural hispanoamericano. 

 

Surgido  como "Día de la Raza", el 12 de octubre fue adquiriendo una nueva significación producto de las diferentes  posturas historiográficas y sustanciosos debates  culturales sobre la fecha que se proponía evocar. Para unos, fue considerado un hecho relevante, a través del cual España enriqueció  a la América indígena. Para otros, fue un sometimiento que despreció hasta la más extrema violencia  el valioso  patrimonio cultural indígena preexistente. 

 

Más allá de las lecturas que sobre tan particular proceso histórico se tenga y detente, en el presente, y sobre todo a partir de  la modificación impulsada en el año 2010 por el Poder Ejecutivo Nacional se cambió su  nombre de "Día de la Raza" por "Día de la Diversidad Cultural Americana". Es importante dejar expresamente asentado que las transformaciones de este tenor se van produciendo gradualmente, en un proceso culturalmente   complejo y no exento de controversias por las adopciones culturales que los pueblos incorporan en su activo institucional. Fue así, que en cada aniversario posterior al 12 de octubre de 1492 el debate se acrecentaba tanto en la región como en  nuestro país. Solo recordemos la conmemoración del año 1992  al cumplirse el quinto siglo del hecho. Para algunos, fue objeto de ampulosos festejos y para otros un capitulo trágico de  nuestro continente, merecedor del calificativo de un verdadero genocidio. Luego de aquellas contradictorias conmemoraciones , nuestro país se sumerge en un rico debate político constitucional que generó la reforma del año 1994 a través de la cual se incorporaron  nuevos derechos e instituciones, y en éste tema en particular es  apropiado resaltar el  necesario y merecido  acto de reconocimiento y reparación histórica  hacia los pueblos originarios que en los actuales contextos es ´muy pertinente recordar :"Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

 

A partir de ello, se ha constituido en  una fecha  para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios. Por ello, consideramos que el  cambio en el significado del feriado no solo es un acto administrativo, sino sobre todo simbólico que  "implica armonizar la legislación nacional con el derecho de los pueblos indígenas, consagrando y reconociendo que los derechos humanos tienen los caracteres de universalidad, indivisibilidad e interdependencia",  

 

Siguiendo con lo anterior, en el presente, no solo debemos conmemorar la riqueza cultural de los pueblos originarios y preexistentes que de por sí es relevante, sino que  además debemos mirar la historia con sentido crítico para comprender la grave situación en la que hoy se encuentran los descendientes de aquellos indígenas, nuestros compatriotas, que fueron denostados, perseguidos e invisibilizados por una parte importante de la   historia. Por ello, nos debe interpelar fuertemente la degradante y denigrante situación en la que se encuentran las distintas comunidades. Esto representa una parte importante de la deuda social con nuestro pueblo, con el agravante de un contexto  político, global; regional y local  en donde las tierras y sus  recursos naturales están bajo la amenaza de un voraz capitalismo extremo y deshumanizante.

 

Por último , como docentes debemos persistir para que los derechos reconocidos en nuestra ley superior se materialicen y produzcan de ese modo una justa reparación de los diferentes pueblos  indígenas que en nuestro país fueron y son numerosos y a modo de tributo solo  mencionamos algunos  para rescatarlos de su ostracismo  : Tobas, Pilagas, Mocovíes, Diaguitas, Calchaquíes, Mapuches, Wichis, Guaraníes, Coyas, Chiriguanos, Tehuelches, Vilelas, Chorotes, Huarpes, Comechingones, Pampas, Ranqueles, Querandies, Onas, Matacos, Chanes, Quilmes y Chulupís. Reiteramos , es indispensable que se avance  en políticas públicas que modifiquen sus condiciones de vida y promuevan derechos humanos elementales como   salud, educación, alimentación eidentidad. En definitiva, conmemoremos , recordemos y exijamos el respeto absoluto de los DDHH.

Por Marcelo E Albornoz
Secretario de DDHH
SADOP CABA