A 70 años de la Declaración Universal de DDHH:   ¿Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos?

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Como muy bien sabemos, las luchas y reivindicaciones de derechos por parte de los pueblos son tan antiguas como aquel. Recordemos que los Estados modernos a partir de la revolución francesa comienzan a incorporar en sus constituciones normas de protección a los derechos elementales de las personas. En esa larga historia, encontramos en el  siglo XX un período importante signado por tremendas calamidades, que  generaron la impostergable mirada y atención de los  principales países del mundo, situación  que devino a posteriori en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Solo para mencionar algunos de los episodios más trágicos, podemos citar el genocidio armenio, las dos guerras mundiales, el holocausto, Hiroshima y Nagasaki entre otros .Estos sucesos, provocaron el exterminio y la muerte de millones de personas que finalmente terminaron de conmover a la humanidad e hicieron necesario crear un organismo internacional  que velase por el respeto de los derechos humanos.
 
Fue así que en  abril de 1945, delegados de cincuenta naciones se reunieron en San Francisco, con el objetivo  de  crear un organismo internacional para promover la paz y evitar guerras futuras. Los ideales de la organización se establecieron en el preámbulo del Acta Constitutiva, donde se propusieron:” preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles…”
A partir de ello, la  nueva organización de las Naciones Unidas entró en vigencia el 24 de octubre de 1945, fecha que se celebra cada año como Día de las Naciones Unidas.   
 
Transcurrido el año 1948, la nueva Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se había apoderado de la atención del mundo. Por lo cual se dispuso a redactar el documento que posteriormente se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  En su preámbulo,  La Asamblea  General  proclama :  la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. 
 
La declaración cuenta con 30 artículos que de manera expresa contempla y promueve integralmente los diferentes derechos humanos en sus dimensiones civil, social, comercial y político, a través de los cuales procura preservar la dignidad de las personas. Tengamos presente que aquella, se inspira y toma como fuente diferentes instrumentos que se fueron gestando a lo largo de la historia como consecuencia de complejos procesos de reivindicación. Obviamente que analizado a la distancia , muchas libertades, garantías y derechos se fueron perfeccionando con el tiempo y siempre a la par de las demandas populares que hasta el presente existen . Insistimos, desde el punto de vista instrumental, la declaración conforma un  mínimo plexo,  que obliga a los Estados parte a respetar y cumplir. En nuestro caso, es bueno recordar que la reforma constitucional producida en el año 1994 incorporó al mismo como parte del ordenamiento jurídico, por ende, es  pasible de ser exigida judicialmente tanto de manera individual como de forma colectiva.
 
Si bien con  lo  precedente creemos que su conmemoración histórica estaría expresada, consideramos que siempre un acontecimiento como éste, es una buena oportunidad educativa para  problematizar en nuestras comunidades a los fines de generar proyectos interdisciplinarios que  investiguen algunas de las problemáticas que la declaración aborda, con la finalidad de incluirla en  la actual agenda de derechos humanos y  en nuestras intervenciones pedagógicas   . En este sentido, nos parece que las guerras, los  genocidios y los etnocidios  lejos de disminuir se han incrementado y han puesto en una situación extrema a los sectores más vulnerables y no están siendo atendidos debidamente en la  política gubernamental de las naciones.
 
La desigualdad,  la pobreza y la situación de los emigrantes,  junto a los serios y graves pasivos ambientales y ecológicos, signo evidente  del  cambio climático  que estamos padeciendo, tampoco ocupan un lugar preponderante ni  en los organismos multilaterales ni en nuestras planificaciones y programas. Dado aquello,  se tornan en graves violaciones a los derechos humanos que impostergablemente, los Estados y los pueblos debemos afrontar. 
 
Como lo venimos sosteniendo en los párrafos anteriores, en los actuales contextos de globalización financiera y tecnocrática, éste nuevo aniversario se erige como una oportuna  ocasión para visibilizar y denunciar la situación de injusticia en las que están inmersos diferentes colectivos humanos.
 
Para ir concluyendo, la respuesta  a la pregunta sobre si como humanidad alcanzamos  el desafío de lograr la universalización de derechos humanos, claramente es negativa, entre otras cuestiones porque la mitad de la población mundial, es decir, alrededor de 3400 millones de personas, aún tienen grandes dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. En cuanto a nuestro país, si bien el porcentaje es menor, oscilando el 30% medido por ingresos , éste se incrementa sensiblemente si tomásemos a la pobreza como un fenómeno multidimensional y en ese caso los porcentajes nos escandalizarían .Estos datos de por sí, evidencian una fuerte asignatura pendiente en materia de derechos humanos esenciales que impostergablemente tenemos que contribuir a solucionar, por lo tanto es un aniversario  muy “oportuno” desde lo pedagógico para enseñar y concientizar.
 
Por ello consideramos, que  nuestra tarea docente  en ese sentido,  no está disociada de lo político, por el contrario, creemos que  debemos persistir en la construcción de conciencia crítica, politizando nuestras prácticas a los fines de colaborar en la construcción de una ciudadanía plena que contrarreste los poderes  dominantes  que gobiernan en desmedro de los derechos humanos universales.

Marcelo E Albornoz
Secretaría de DDHH
SADOP Capital Federal