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LA REVOLUCIÓN DE MAYO, LOS SECTORES POPULARES Y LA CONCIENCIA NACIONAL

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La Revolución de Mayo es, sin dudas, el acontecimiento más importante de la historia argentina. El inicio del desprendimiento de la dominación española sobre el actual territorio argentino y las ideas que giraron en su entorno sirvieron para forjar los primeros sentimientos de conciencia nacional. Sus sucesos los conocemos y los podemos repetir como un cuento de niños que nos narraron al dormir. Asimismo, conocemos a sus grandes personajes y los valores e ideas que han aportado a la posterior conformación del Estado nacional. Pero elles no habrían avanzado muy lejos sin el apoyo y la participación de los sectores populares. Un “bajo pueblo” conformado por un porcentaje muy alto de la población. Aquelles que cumplían con las labores más pobres: peones, mazamorreres, planchadores, jornaleres, lavanderes, trabajadores de mataderos. Su papel fue determinante para todo el contexto que rodea la Revolución de Mayo, así como los años posteriores.

Ya desde las invasiones inglesas se puede ver la participación de estos sectores en lo que llamaríamos “la cosa pública”. En ese momento, incorporándose a las milicias voluntarias con el objetivo de defender a la ciudad. Si bien no era una función netamente política, se ve ya un principio de politización en la plebe urbana. La misma podrá verse años después en los acontecimientos de la Semana de mayo. Marcela Ternavasio va a decir en su “Historia de la Argentina”, que entre las tres cosas seguras que hay sobre el clima político de la revolución, una de ellas era que el movimiento contó con un amplio apoyo popular proveniente especialmente de la plebe urbana de la capital.

En los años inmediatamente posteriores, donde la política seguirá dirimiendo las formas en las que continúa la revolución, los sectores populares siguen siendo protagonistas.

Su participación era fundamentalmente desde la movilización. Una movilización que, más allá de cualquier posicionamiento a favor de alguno de los dos bandos pos-revolucionarios (saavedristas o morenistas), tenía, como señala Gabriel Di Meglio, una clara posición anti-española. Fundamentalmente porque entendían los privilegios y ventajas de tipo comercial, laboral, matrimonial, etc. que tenían los españoles en oposición a ellos. Una consigna anti-española que no estaba muy clara en las clases altas ligadas familiar, comercial o políticamente a la metropolis.

Este posicionamiento socio-político, que también tiene ciertas inferencias económicas, es fundamental para entender la conciencia nacional que se forja en torno a la Revolución de Mayo. Y tiene un fuerte arraigo en los ideales y las acciones de los sectores populares.

Es necesario, entonces, pensar y entender la Revolución de Mayo y, fundamentalmente, sus logros prácticos e ideológicos, en relación a la participación de los sectores populares. Sobre todo, luego de cuatro años de un gobierno con claros signos extranjerizantes, que se ocupó sistemáticamente de postergar los derechos del pueblo, y en un momento donde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires los trata como miembros prescindibles de la sociedad. Reinvindicar el lugar que ocuparon en la historia y en la conformación de la conciencia nacional, es reconocer el valor de su lucha y reafirmar la necesidad de la existencia de un Estado que funcione para su prosperidad.

Juan Ignacio Peralta

Docente del Colegio Ntra. Sra. de Lourdes.

Congresal de Sadop Capital.