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Respetando las burbujas limitamos los riesgos

Durante todo este tiempo de pandemia nos hemos familiarizado con muchos términos médicos y epidemiológicos. Aprendimos a hablar de distanciamiento y aislamiento social, aprendimos la diferencia entre un barbijo y un tapabocas, escuchamos hablar de curvas de crecimiento, de asesoramientos y de tasas de letalidad. Y también aprendimos a utilizar familiarmente el término burbuja. Este último término lo empezamos a escuchar con la vuelta del futbol profesional y sus planteles que entrenaban con el concepto de burbujas. De hecho el término y el escándalo estalló en los medios de comunicación cuando el plantel de Boca Juniors no respetó el esquema de burbujas en su entrenamiento y tuvo cerca de 25 casos positivos de contagio entre sus jugadores y cuerpo técnico.


El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de Horacio Rodríguez Larreta en su afán de abrir las escuelas para que los estudiantes tengan actividades de revinculación, elaboró de manera conjunta a través del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación el protocolo que va a regir esta vuelta a la presencialidad escolar. En este protocolo se establece, entre otras cosas, que la vuelta será en grupos de 10 personas (9 estudiantes y un docente) siguiendo todas las recomendaciones de distanciamiento e higiene en la modalidad de burbujas. Pero ¿cuál es el concepto que esconde este término que todos entendemos gráficamente? La burbuja tiene una premisa fundamental, las personas que la forman componen un conjunto que no tiene ninguna intersección con las otras burbujas. Es decir, que ninguna persona puede compartir 2 o más burbujas diferentes. De esta forma se logran minimizar la cantidad de contactos interpersonales y por lo tanto se logra hacer mínima la posibilidad de contagios. Respetar esta consigna es fundamental para cuidarnos entre todos y todas.


Algunas escuelas y colegios de gestión privada de la ciudad autónoma de Buenos Aires manifiestan que les es muy difícil y complicado seguir y aplicar esta consigna que figura los protocolos. Los trabajadores creemos que los protocolos están hechos para cumplirse Y si es difícil y complicado habrá que buscar la mejor manera para poder hacerlo. Esto que bien podría ser tomado como una defensa corporativa de los trabajadores docentes de la gestión privada de la ciudad no es más que un llamado de atención para aquellos que pretenden incumplir lo establecido poniendo en un riesgo innecesario a las comunidades educativas.


Desde SADOP capital queremos decir: lo que está en el protocolo se cumple y lo que no está se discute. Es responsabilidad de todos y todas construir un retorno a la escuela seguro y saludable.

Fidel Aguilar

Secretario Gremial – SADOP Capital