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El miedo y la ignorancia inmovilizan

El Instituto R. P. Hansen (A-1211), ubicado en el barrio de Núñez, cuenta con un Jardín Maternal y sus correspondientes salitas en la calle Quesada y la primaria en Crisólogo Larralde.

Desde hace 30 años es interminable la lista de docentes que han ejercido allí su tarea con mucha vocación e inmenso cariño a los niños, pero sufriendo el maltrato constante de aquellos y aquellas que aprovechan la necesidad económica, la debilidad de carácter o simplemente la dulzura y las ilusiones de quienes acceden a su primer trabajo o al último.

En el maltrato están incluidas además las autoridades pedagógicas de ambas sedes (por el tristemente llamado “derecho de piso”) y considerado un hecho corriente por varios de los trabajadores que repiten como una triste letanía de un sacrificio ancestral “si tanto les molesta la institución, por qué no se van”; olvidando que existe el derecho al trabajo y a la justa y equitativa remuneración económica, tal como lo expresa nuestra Carta Magna, cuyos autores han tenido hombres y mujeres probos durante la enseñanza de las primeras letras y nociones de cálculo y no ¨pibas¨ como las llama grosera y despectivamente la figura virtual del “representante legal” desconociendo todo lo relativo a la temática ¨GÉNERO ¨ escrito en la Constitución de CABA y tratado por la Legislatura y nuestro HCN.

La inmensa mayoría durante décadas ha recibido su salario magro con grandes diferencias de las indicadas por los convenios laborales, por eso la rotación es constante y las justificaciones ante los padres son diversas: como problemas de salud, inconvenientes familiares, mudanzas, o depresión.

Cumpliendo horarios y tareas que no corresponden se liquidan los sueldos en forma arbitraria, cobrándose los mismos en efectivo y en mano, a pesar de la ley vigente, del 4 al 6, una parte ¿y el resto? depende del humor y las ganas del que detenta en sus manos el poder de un puñado de billetes y puede ir desde el 10 al 28 o más sin que importen las responsabilidades familiares, los vencimientos de los servicios y si te notan con desesperación, dividen hasta 6 o más partes el sueldo.

Los más sufrientes son los que pertenecen a las creencias cuyos ritos llevan dos, tres o más días, pues sus bolsillos son saqueados con los descuentos de presentismo y días de ausentismo.

Frente al maltrato laboral, el autoritarismo, el miedo, los gritos, los insultos, los empujones, el querer encerrarte en una “dirección” por el simple hecho de dejar constancia en los recibos el día de cobro real, la arbitrariedad e ilegalidad de los pagos, las leyes que no se cumplen siendo una institución educativa donde la Constitución y el estudio de la misma figura en su currícula, varios docentes hemos acudido a SADOP CABA. Se realizaron elecciones gremiales, previas palabras amenazantes de la dirección el día de la elección y bajo la vigilancia y uso constante de los celulares para ver quiénes eran las que iban a votar y enseguida fue puesto el mote de “la loca, la peor de todas”, “la no te acerques a ella” a la delegada, quien sufre los descuentos de presentismo cada vez que se fija una audiencia para que el “representante virtual” se convierta en real y pague las deudas, como lo indican las leyes laborales actuales.

Aún hay mucho para hacer pero los reclamos se alcanzan si los docentes conocen cada vez más sus derechos y pelean por ellos dentro de la legalidad.

SÓLO LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES. El miedo y la ignorancia INMOVILIZAN.