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LOS ECHARON POR AFILIARSE, LA JUSTICIA TARDO 10 AÑOS EN DARLES LA RAZÓN Y HOY SON LOS PRIMEROS DELEGADOS DOCENTES

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Sucedió en la Universidad del Salvador

Después de atravesar una laberíntica disputa judicial, dos docentes de la Universidad del Salvador recuperaron sus puestos de trabajo tras haber sido despedidos luego de su afiliación al SADOP en mayo de 2011. A lo largo de un tortuoso litigio que duró exactamente diez años, la Justicia falló a su favor en todas las instancias, incluida la Corte Suprema: Se les devolvió sus cátedras, se validó su derecho a la afiliación gremial y se ordenó a la casa de altos estudios devolverles los salarios no pagados mientras estuvieron en calidad de despedidos. Hoy son los primeros delegados docentes en la historia de esa universidad.

Lo que sigue es la breve cronología de un conflicto laboral que comenzó con incertidumbre, prosiguió en una lucha paciente y silenciosa para lograr, por fin, un épico avance en los derechos gremiales de los docentes que desempeñan tareas en las universidades de gestión privada.

“SI TE AFILIÁS, TE ECHAN”

Corría el año 2011, un insistente rumor circulaba como un eco en los pasillos de la universidad: “Cuidado, si te afiliás al SADOP, te echan”, de modo que algunos profesores -tímidamente, procurando guardar el anonimato- informaban diversas irregularidades al gremio de los docentes privados sin atreverse a llenar una ficha de afiliación.

A los profesores Florencia Naudy, Rubén Morales y Martín Tessi los unía la pasión por la tarea educativa aunque no compartían trayectorias políticas o gremiales, simplemente coincidieron en materializar su afiliación para mejorar sus condiciones de trabajo. Además, ese rumor extremista que circulaba les parecía anacrónico en pleno siglo XXI pero por las dudas -y a modo de prueba piloto- decidieron afiliarse en conjunto. Era el el 26 de mayo de 2011.

Florencia Naudy, Rubén Morales y Martín Tessi

Lo peor estaba por venir: Acto seguido, los tres recibieron al mismo tiempo unos telegramas iguales e imperativos que decían Prescindiremos de sus servicios sin causa a partir del día 13/06/2011”. Lo que antes era rumor ahora ya era una profecía cumplida: Tres afiliados a la vez, tres despedidos a la vez, como una burda obviedad de causa y efecto.

“SIN CAUSA”

Habían sido puestos en la calle sin aviso previo, sin siquiera dejarlos tener un último contacto con sus alumnos, justo antes de los exámenes de medio año. Los estudiantes quedaron shockeados y reclamaron explicaciones, en tanto las autoridades académicas apuraban gestiones para conseguir reemplazantes en cada una de las cátedras acéfalas.

Sin “causa”, decían los tres lapidarios telegramas. Esa palabra tomó un nuevo sentido porque los despedidos encontraron una causa que los unía en la lucha. Fue así que llevaron adelante una batalla jurídica y gremial en la convicción de que su desvinculación era injusta, arbitraria y discriminatoria por violar sus derechos constitucionales. Decidieron rechazar la indemnización por despido mediante un Amparo que se presentó en el Juzgado 37 de la Justicia Laboral (más precisamente, expediente 26072/2011).

EL INICIO DE UNA LARGA LUCHA

Pese a los comprensibles temores a represalias, docentes y alumnos los apoyaron con una espontánea colecta de firmas que solicitaba al entonces Rector Dr. Juan A. Tobías la restitución de Tessi, Morales y Naudy a sus respectivas cátedras.

El SADOP les dio respaldo legal además de gremial, se hicieron actos, radios abiertas y clases públicas,una solicitada publicada en el matutino La Nación amplificó la exposición mediática del conflicto.

Se hizo visible también el poder de las redes sociales, las incipientes cuentas de Facebook de los docentes despedidos recibieron centenares de solicitudes de amistad de un día para otro. Además contaron con la solidaridad de diversas personalidades, organismos e instituciones.

Como dato por lo menos curioso, al realizarse uno de los actos de SADOP en la esquina de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social las autoridades universitarias resolvieron suspender las clases ese día y evacuar a estudiantes y personal, argumentando “razones de seguridad”…

Lejos de alentar una política confrontativa, los docentes despedidos siempre propiciaron una solución negociada. Hubo varias reuniones con autoridades usalenses, pero terminó siendo un diálogo de sordos.

Entretanto, el juicio laboral continuaba su curso…

EL CASO LLEGA A LA CÁMARA DE DIPUTADOS

Los hechos llegaron a conocimiento de la Cámara de Diputados de la Nación. El entonces presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, Dr. Héctor Recalde, recibió a los tres docentes y a la Dra. Marisa Salvati del equipo legal de SADOP. Recalde vio en ellos una voluntad de diálogo y se ofreció a intermediar entre las partes manifestando que “el sindicalismo es una herramienta de ayuda para las buenas relaciones entre empleadores y trabajadores”.

Con esa premisa fueron convocados a una sesión de la Comisión de Legislación del Trabajo los tres docentes junto a representantes de SADOP y autoridades de la USAL. La universidad envió a su vicerrector económico, Dr. Fernando Lucero Schmidt, quien realizó declaraciones que sorprendieron por su anacronismo: “En el caso de estos tres profesores, lo que sí me parece es que ellos equivocaron el camino. (…) comprometieron a los alumnos de Ciencias Sociales, que no tienen nada que ver con la Facultad de Comunicación Social, los trajeron a la calle, dieron clase pública en las puertas de la facultad y generaron, digamos, una alianza peligrosa, desde el punto de vista de su lucha sindical, que es usar a los estudiantes que siempre tienen una gran dependencia con el profesor, para sus intereses personales. Eso que es una grave violación al estatuto, hace que yo no los pueda reincorporar.” El hilo argumental del funcionario era una falacia: si los docentes ya estaban despedidos de la USAL, mal podrían regirse por su estatuto interno, y si además fueron despedidos luego de su afiliación gremial, eso implicaría una violación al artículo 14 bis de la Constitución la cual, naturalmente, está por encima de cualquier estatuto subordinado.

LA SOLIDARIDAD NO TIENE LÍMITES

Finalizada esa sesión, SADOP organizó una radio abierta en la esquina de las avenidas Córdoba y Callao en la cual referentes del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales pidieron la palabra para rechazar “los absurdos dichos del Vicerrector Lucero Schmidt” sobre “una alianza peligrosa” ya que como personas adultas “No somos una manada de jóvenes que se deja arrastrar.” Agregaron que el accionar estudiantil “no es peligroso, es justo, natural y necesario”  y concluyeron: “apoyamos el pedido de reincorporación inmediata de los docentes despedidos de la Facultad de Comunicación. Los mismos no son profesores de nuestra Facultad, pero la solidaridad desconoce esos límites”. Desde las ventanas del edificio se asomaban docentes y alumnos a saludar, hubo vecinos que también se acercaron emocionados y como el sindicato por entonces no tenía grupo electrógeno, un comercio de la zona permitió conectar los amplificadores a su red eléctrica. Solidaridad genuina, en sus más variadas formas de presentación.

UN PRIMER PASO, LA JUSTICIA DEL TRABAJO ORDENA REINSTALARLOS EN SUS PUESTOS

En febrero de 2012 la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, mediante una sentencia interlocutoria hizo lugar a la medida cautelar intimando a la USAL a la “reinstalación inmediata en sus puestos de trabajo” de los docentes despedidos. En efecto, los jueces de cámara doctores Graciela L. Craig y Juan Carlos Fernández Madrid, argumentaron que la USAL vulneró los derechos a trabajar, a la estabilidad en el cargo, a la propiedad, a enseñar y a la tutela sindical efectiva, estableciendo asimismo una clara vinculación entre los despidos y la afiliación al SADOP. En otras palabras, el juicio debía continuar pero, mientras tanto, los docentes debían recuperar su fuente de trabajo.

SE PRESENTARON DICIENDO “QUEREMOS TRABAJAR”

Como pasaba el tiempo y la USAL no convocaba a los profesores, una tarde se presentaron espontáneamente en la facultad dispuestos a tomar sus puestos de trabajo, acompañados de un escribano público para dejar registro de lo sucedido, con la presencia de dirigentes de SADOP-CABA. Un abogado de la USAL parlamentó con ellos y les aseguró que transmitiría sus inquietudes al consejo directivo.

REGRESO A LAS AULAS, PERO AULAS VACÍAS

Hubo que esperar hasta agosto de 2012 para que los tres docentes fueran llamados a una reunión con el decano de la facultad, Lic. Máximo Paz, a fin de “reasignarles tareas” pero, en vez de eso, durante dos meses los hicieron cumplir el horario de trabajo en unas pequeñas aulas vacías, sin alumnos y sin tarea alguna. Algunos docentes entraban a saludarlos y reiterarles su amistad solidaria. En ese ominoso escenario es que uno de los tres despedidos resuelve acordar su indemnización y abandonar la lucha. Muy distinto fue el caso de Florencia Naudy y Rubén Morales que resolvieron cumplir con puntualidad en tanto, por medios legales, seguían exigiendo recuperar las cátedras que les habían sido arrebatadas. El Prof. Rubén Morales expresó su reclamo de “volver a estar con los alumnos, volver a enseñar. Y a todo esto quiero decir que tenemos un gran cariño por la universidad en sí misma y, es importante decirlo, nosotros no éramos gremialistas, no éramos sindicalistas. Yo ni conocía la filiación política que pudieran o no tener mis dos compañeros despedidos”.

RECUPERAN LAS CÁTEDRAS QUE LES HABÍAN NEGADO

Recién el 31 de octubre de 2012 y gracias nuevamente a la acción de la Justicia, los profesores Morales y  Naudy recuperaron sus respectivas cátedras en la USAL, cuando faltaban días para terminar el ciclo lectivo.

SADOP informó entonces que “nuestros compañeros despedidos fueron objeto de arbitrariedades y violaciones a los derechos constitucionales básicos, como el derecho a trabajar, a enseñar, y a la libre afiliación sindical.”

DE PROFESORES DESPEDIDOS A DELEGADOS GREMIALES

En noviembre de ese mismo 2012, casi sin habérselo propuesto, los profesores Naudy y Morales estaban a punto de convertirse en los primeros delegados docentes de SADOP en la historia de la Universidad del Salvador. Efectivamente ya se había cumplido el plazo legal luego de la afiliación para presentar sus candidaturas.

El día de elecciones fue una jornada muy tensa desde su inicio, la USAL reforzó la seguridad e impidió la entrada de las urnas, así como se negó a entregar el padrón de docentes, lo que de nuevo fue pertinentemente documentado por un escribano. El “cuarto oscuro” debió armarse en la vereda, por suerte no llovía. En medio de tales incertidumbres se acercaron docentes a expresar su valentía con el voto y esa jornada histórica marcó un antes y un después en la recuperación de los derechos laborales para los profesores de la universidad.

EL INADI ADVIERTE SOBRE “DESPIDOS DISCRIMINATORIOS”

En 2014 Florencia y Rubén revalidaron sus cargos como delegados, nuevamente sin que les permitieran usar un aula como cuarto oscuro y la urna volvió a instalarse en la vereda. Ese mismo año, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). emitió un dictamen según el cual “Existen indicios suficientes que permiten considerar que el despido del Sr. Rubén Omar Morales y de la Sra. María Florencia Naudy se encontró motivado en su afiliación al Sindicato Argentino de docentes Privados (SADOP), deviniendo los mismos en despidos discriminatorios, en los términos de la Ley 23.592 que penaliza dichos actos”. Finalmente, el INADI “recomienda a la USAL que garantice” a los trabajadores docentes “el libre ejercicio de su libertad sindical en tanto derecho humano protegido” por diversas normas nacionales e internacionales. El texto de 23 páginas llevaba las firmas de Gabriela Dragún (Asesora Legal), del Dr. Julián Díaz Bardelli (Director de Asistencia a la Víctima), fue notificado por José Matías Grimoldi (Asistente de Dirección de Asistencia y Asesoramiento) y rubricado por Pedro Mouratian, Interventor del INADI.

ELECCIONES AVALADAS POR LA JUSTICIA LABORAL

En octubre de 2016, cuando se aproximaba la renovación bianual de delegados, el Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) ganó una medida cautelar en la Justicia del Trabajo contra la USAL. El Juez de Primera Instancia, Pablo Candal, le ordenó a la casa de altos estudios abstenerse de “obstaculizar el acto eleccionario del día 7 de noviembre del año 2016″. Por fin, esas elecciones y las subsiguientes se produjeron sin interferencias por parte del empleador, permitiendo el libre acceso de autoridades sindicales, asignándose un aula como cuarto oscuro y sin obstruir la votación de los docentes.

COMIENZAN LAS REUNIONES CON EL DEPARTAMENTO DE PERSONAL

Al advertir que la USAL había modificado su actitud, incorporando las elecciones gremiales a su grilla de actividades, los delegados Naudy y Morales fueron por más, propiciaron una serie de reuniones con la Jefa del Departamento de Personal que permitieran abrir un canal de diálogo para transmitir al empleador las necesidades salariales y laborales que les planteaban los colegas docentes.

De entrada se les aclaró que no serían recibidos como delegados gremiales de SADOP, en tanto la universidad no reconocía al gremio y el juicio iniciado en el 2011 continuaba su curso sin resolver la cuestión de fondo. En cambio se les dijo que sí podían ser recibidas sus inquietudes en calidad de representantes docentes…

Florencia y Rubén aceptaron estos condicionantes, siempre prefiriendo el diálogo a la confrontación, como la gota que horada la piedra. Después de todo, tener reuniones periódicas en el Departamento de Personal era un nuevo avance para las relaciones entre trabajadores y empleador.

LA SENTENCIA JUDICIAL REAFIRMA QUE LOS DESPIDOS FUERON CONSECUENCIA DE LA AFILIACIÓN

Por fin llegó la sentencia en primera instancia. El Juzgado Nacional del Trabajo Nº 37 a cargo de la Dra. Stella Maris Vulcano “admitió la pretensión de los trabajadores Naudy y Morales, al considerar que del análisis de las pruebas producidas en la causa permitía deducir que la disolución del vínculo dispuesta por la empleadora había sido “consecuencia” de la actividad sindical de aquellos.”

Ese fallo declaró la nulidad de los despidos y ordenó a la USAL “reinstalar a María Florencia Naudy y a Rubén Omar Morales, así como también al pago de los salarios caídos, en concepto de daño material desde la fecha del despido y hasta su efectiva reincorporación” más un resarcimiento por daño moral.

La Universidad, en vez de cumplir con lo expresado en la sentencia procedió a apelarla, y el expediente fue elevado a la Sala VI de la Cámara Nacional Del Trabajo, la cual el 11 de octubre de 2017 dictó el fallo definitivo, que ratifica lo establecido en primera instancia e incluso aumenta el porcentaje del resarcimiento.

Entre otros párrafos, expresó textualmente la Dra. Graciela Lucía Craig: “…la decisión rupturista [por parte de la USAL] sin expresión de causa se materializó en forma contemporánea a que el sindicato SADOP comunicara a la demandada la afiliación de Naudy y de Morales” (…) “indicios suficientes que autorizan a presumir que los actores han sido víctimas de discriminación.” Opina también la Dra. Craig que “el despido de que fueron objeto los accionantes ha pretendido encubrir una conducta antisindical y un acto discriminatorio.” 

Finalmente la jueza concluye que “la acción encuadra en el art.1° de la Ley 23.592, en tanto la decisión de producir el despido como represalia a la afiliación gremial efectuada por los actores, configura en mi opinión un impedimento, obstrucción, restricción o menoscabo del pleno ejercicio sobre bases igualitarias de derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional, en tanto los derechos derivados de la libertad sindical constituyen derechos fundamentales garantizados por la Carta Magna”.

Adhirieron al voto los jueces Aníbal Raffaghelli (Juez de Cámara) y Fabiana Silvia Rodríguez (Secretaria de Cámara).

El SADOP emitió un comunicado expresando: “el fallo de segunda instancia, en su sentencia definitiva, ratifica y reconoce la existencia de la conducta de discriminación sindical dirigida por la Universidad contra los trabajadores docentes, tal y como lo denunciara oportunamente el SADOP”.

Pero lejos de cumplir con los dictámenes emitidos en primera y segunda instancia, la universidad decidió elevar el caso de los dos docentes despedidos luego de su afiliación ¡A la Corte Suprema de Justicia!

LA CORTE SUPREMA TAMBIÉN DA LA RAZÓN A LOS DOCENTES

Parece increíble que un juicio laboral que comenzó con un amparo haya terminado en la Corte Suprema. Recapitulando, los abogados de la USAL primero apelaron la sentencia en primera instancia, luego no aceptaron la emitida por los jueces de Cámara y terminaron planteando un recurso extraordinario a la Corte…

Hubo que esperar al 21 de noviembre de 2018 para que la Corte Suprema emitiera un dictamen claro y taxativo a favor de los docentes: “el recurso extraordinario, cuya denegación origina la presente queja, es inadmisible (art 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Por ello, se desestima el recurso de hecho planteado”. El documento fue rubricado por los jueces Carlos Fernando Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti.

Sin embargo, pese al fallo del más alto tribunal de la Nación, faltaba mucho todavía para que los profesores Florencia Naudy y Rubén Morales vieran concluido este estresante proceso judicial que parecía interminable. Recién en mayo de 2021 el juzgado interviniente cerró el caso haciendo efectivo el pago de los salarios que no habían percibido los dos docentes durante el tiempo en que estuvieron en calidad de despedidos ¡esto es a casi diez años exactos de su afiliación al SADOP!

CADA VEZ MÁS PROFESORES CONSULTAN A SUS DELEGADOS

Cuando Naudy y Morales comenzaron a reclamar sus derechos en 2011, entre las numerosas personalidades que les expresaron solidaridad cabe rescatar las palabras del sindicalista Julio Piumato, quien luego de una charla realizada en la misma Universidad del Salvador los alentó con una metáfora de inspiración religiosa: “Tienen que seguir en la lucha, ustedes son ‘los primeros apóstoles’, quienes vengan después van a tener el camino despejado”.

Efectivamente, en posteriores elecciones se sumó otra delegada, la profesora Jenny Vera Caspary, y ahora con toda normalidad los docentes de la USAL se afilian al SADOP, el gremio que los representa, sin los temores que los acechaban en el pasado.

También muchos profesores de diversas sedes de la USAL envían consultas al cuerpo de delegados sobre los más variados asuntos legales, gremiales o laborales.

A través del blog http://profesoresdelsalvador.blogspot.com y el mail profesoresdelsalvador@gmail.com los delegados reciben con total privacidad esas consultas, cada caso es analizado en particular en busca de la mejor solución, a la vez que solicitan se los mantenga informados de las novedades que surjan, para disponer de un mapa de situación que oriente las acciones venideras. La prioridad es lograr sueldos dignos y mejores condiciones de trabajo para los más de 3.000 profesores y profesoras que ejercen su vocación docente en las sedes de la universidad, poniendo todo su esfuerzo en una tarea que es merecedora del mayor reconocimiento.

María Florencia Naudy

Rubén Morales

Delegados de SADOP en la USAL